En los pasillos de América TV, el clima es de velorio tras los últimos resultados de planillas que llegaron a los escritorios de la gerencia. El programa de Karina Mazzocco, que supo ser un pilar de la tarde, hoy atraviesa un desierto de audiencia que nadie sabe cómo revertir.
La apuesta era arriesgada y, por lo visto, salió mal. La producción decidió darle un giro de 180 grados a “A la Tarde”, abandonando el fragor de la primicia de farándula para volcarse a las “historias de vida”. Querían algo más humano, quizás más emotivo, pero el público les dio la espalda de una manera que duele en el bolsillo y en el orgullo.
El encendido de la pantalla chica está en niveles críticos y cada punto se pelea como si fuera el último. Pero lo que sucede con el ciclo de Mazzocco ya no es solo una racha de mala suerte; es un síntoma de un formato que parece haber nacido agotado para las exigencias de una tarde que no perdona el aburrimiento.
Números de pobreza: El 1.3 que encendió todas las alarmas en el canal
La frialdad de las cifras no entiende de sentimientos ni de buenas intenciones. Los datos que circularon en las últimas horas son lapidarios. Según reflejó el periodista de espectáculos Nacho Rodríguez a través de sus redes sociales, el promedio del programa apenas rasca los 1.3 puntos de rating, una cifra que para un canal de aire es sinónimo de catástrofe.
Con ese número, el envío queda relegado a la intrascendencia absoluta en una franja donde la competencia es feroz. La gerencia de programación, que ya venía mirando de reojo el cambio de rumbo, ahora se encuentra frente a un abismo. No hay pauta publicitaria que resista semejante falta de interés por parte de los televidentes.
La preocupación no es para menos. El esfuerzo de producción que requiere un programa diario no se condice con un resultado tan magro. En la televisión actual, donde cada centavo cuenta, sostener un ciclo que no llega ni a los dos puntos de promedio es una misión suicida que pone en jaque la continuidad de mucha gente.
Entre el streaming y el olvido: El incierto futuro del ciclo de Mazzocco

El escenario para América TV es, como para el resto de los canales tradicionales, una lucha de David contra Goliat. Hoy la gente tiene el contenido en la palma de la mano, disponible las 24 horas en redes sociales y plataformas de streaming. Para sentar a alguien frente al televisor a las cuatro de la tarde, hay que ofrecer algo más que historias de vida contadas a media máquina.
En los próximos días se vienen reuniones de alto nivel donde se decidirá el destino del programa. El aire de la televisión argentina es caro y nadie regala nada. Si el formato no funciona, se cambia o se levanta; no hay medias tintas cuando los números rojos empiezan a manchar los balances de las emisoras.
La estrategia de “rascar audiencia” se volvió una pesadilla para Karina Mazzocco y su equipo. Mientras los canales buscan desesperadamente sostener sus estructuras, el público soberano sigue eligiendo otras propuestas, dejando al ciclo en una situación de extrema vulnerabilidad. ¿Habrá una nueva vuelta de tuerca o será este el final del camino para el programa que alguna vez supo marcar agenda? El tiempo, y sobre todo el rating, darán la respuesta final.
