El ambiente de la televisión local suele dejar lecciones que pocos se animan a mirar de frente hasta que les toca sufrirlas en primera persona. En los pasillos de los canales se repite una máxima casi filosófica que dice que “todo vuelve” en esta vida. Quienes caminan por el ambiente afirman con total seguridad que si tirás buena energía, eso regresa, pero si hacés lo contrario, tarde o Temprano la factura llega.
El karma de la pantalla chica
De este principio de causa y efecto puede dar fe hoy el controvertido conductor Mariano Iúdica, quien acaba de recibir un revés predecible. Se conoció la noticia de que su ciclo, Polémica en el Bar, fue desplazado de la grilla central de América TV. El espacio principal quedó ahora en manos del nuevo programa conducido por Sabrina Rojas y Augusto “Tartu” Tartúfoli.
Con esta modificación drástica, la mesa de café televisiva pasará a emitirse a las doce de la noche. Prácticamente sale al aire al día siguiente, en un horario donde el encendido es sumamente bajo y el rating se vuelve esquivo. La mudanza se concretará inmediatamente después del final de Pasó en América.
Una vuelta de tuerca esperada
Lo que le ocurre hoy a Iúdica y a su equipo tiene una relación directa con lo que muchos denominan karma televisivo o una simple devolución de gentilezas. La memoria en el medio es larga y los archivos no mienten. Durante la temporada pasada, Polémica en el Bar había desplazado sin miramientos a ese mismo ciclo de resumen.
En aquel entonces, el avance del programa de Iúdica también dejó fuera de la competencia al espacio que lideraba el joven Santiago Maratea. Cuando se produjo aquel debut con bombos y platillos, poco le importó al conductor que Sabrina Rojas y Tartu fueran confinados a la medianoche. Tampoco hubo demasiada consideración cuando Maratea se quedó directamente sin aire en la pantalla.
La misma moneda

La rueda de la televisión giró por completo y la situación se le volvió en contra a Mariano Iúdica de forma estrepitosa. Ahora son ellos los desplazados que deberán conformarse con el trasnoche, un terreno frío para las pretensiones del elenco. Al final del camino, al animador le pagaron exactamente con la misma moneda con la que él supo transitar el pasado reciente.
El conductor jamás realizó un solo comentario público ni mostró empatía cuando sus colegas fueron relegados en la grilla de programación. La presencia de la renovada mesa arremetió con todo en su momento para ganar el mejor espacio. Sin embargo, el rating no acompañó las expectativas y la audiencia soberana le dio la espalda de manera contundente.
Ahora Iúdica tendrá que remar en dulce de leche, sabiendo que ya no es el preferido de la casa.
