Nancy Dupláa reapareció públicamente en el marco de la marcha del 24 de marzo, un escenario que suele elegir para manifestar sus posturas políticas. Lo que sorprendió esta vez no fue su militancia, sino la profunda angustia que dejó traslucir al hablar sobre su presente laboral y la realidad del espectáculo.
La actriz, que supo protagonizar los éxitos más importantes del prime time, se mostró visiblemente afectada por el parate de la industria. En diálogo con los cronistas que cubrían la movilización, no anduvo con vueltas y lanzó una frase que retumbó con fuerza en el ambiente artístico.
“La televisión ya no existe. Hace un año que no tengo trabajo”, expresó Dupláa con un tono de voz que denotaba una mezcla de resignación y tristeza. Sus palabras no pasaron desapercibidas y encendieron un debate inmediato sobre el destino de los actores que, hasta hace poco, eran figuras intocables.
La queja de la esposa de Pablo Echarri parece inscribirse en una ola de reclamos de otros artistas identificados con el kirchnerismo. Muchos de estos actores, que gozaron de una presencia constante en la pantalla estatal y privada durante la gestión anterior, hoy enfrentan un panorama de sequía absoluta.
El veredicto de las redes: entre el apoyo y el pase de factura
Como era de esperarse, las declaraciones de la actriz escalaron rápidamente en las redes sociales, donde el público se dividió de manera tajante. De un lado, quienes defienden su trayectoria y lamentan la falta de ficciones nacionales; del otro, quienes no perdonan su militancia activa.
Los mensajes de apoyo destacaron su talento y la crisis del sector: «Es una pena que una actriz de su talla no tenga trabajo», «La cultura está en peligro sin producción nacional» o «Nancy siempre dice la verdad sobre lo que pasa». También se leyó: «Se extrañan las novelas con buenos actores», «El estado debería fomentar más el arte» y «Fuerza Nancy, ya van a venir tiempos mejores».
Sin embargo, el clima se puso mucho más espeso con los comentarios de quienes le recordaron su cercanía al poder durante años. «Se terminó la pauta y se terminaron los contratos», disparó un usuario, mientras otro recordaba: «¿No era que con amor se solucionaba todo?».
No faltaron quienes le refrescaron sus fotos en la Quinta de Olivos: «Ahora sabe lo que siente un argentino común que busca laburo», «Se nota que ya no hay subsidios para los amigos» o «Ahorraste bastante en la década ganada, no te vas a morir de hambre». El último mensaje fue lapidario: «Hubieras pensado en esto cuando militabas el desastre».
El fin de una era para los actores militantes
Muchos le recordaron a Nancy que trabajó muchísimo durante los gobiernos de Cristina Kirchner y que en esos tiempos era habitual verla en las reuniones de actrices con la entonces presidenta. Ese acceso directo al poder parece haberle pasado factura ahora que las reglas del juego cambiaron drásticamente.
La preocupación de Dupláa no es un caso aislado, sino que refleja la realidad de un sector que se acostumbró a vivir, en gran medida, del impulso estatal. Sin ese auxilio del Gobierno, muchos artistas militantes se encuentran perdidos y sin herramientas para sostener un estilo de vida que hoy parece lejano.
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La televisión abierta, efectivamente, ha reducido al mínimo sus presupuestos para ficción, volcándose a los realities o a las latas extranjeras que resultan mucho más económicas. En ese contexto, las figuras que quedaron pegadas a una bandera política son las que más están sufriendo el rechazo de las productoras y del propio público.
Habrá que ver si este parate laboral de Nancy Dupláa es algo transitorio o si marca el final de una etapa para quienes eligieron poner su arte al servicio de una ideología. Por lo pronto, su angustia es real y el silencio de las cámaras parece ser su castigo más difícil de digerir.


