Durante años fue una de las voces más reconocibles de la televisión argentina. Sin buscar protagonismo, sin exponerse demasiado, pero marcando presencia constante en una pantalla que supo construir su identidad a fuerza de impacto, ritmo y títulos fuertes.
Su tono inconfundible acompañó madrugadas agitadas, coberturas intensas y jornadas históricas. Para muchos, era imposible pensar Crónica TV sin su voz. Para otros, era parte del paisaje cotidiano, ese sonido de fondo que terminaba siendo familiar.
Con el paso del tiempo, su figura fue perdiendo visibilidad. Instalado en Córdoba, lejos del centro neurálgico de los medios, su nombre siguió girando, aunque sin el peso que había tenido durante su etapa dorada.
Hasta ahora.
La voz que marcó una época
Claudio Orellano fue, durante más de una década, la voz emblemática de Crónica TV. En los años noventa y los primeros dos mil, su estilo ayudó a consolidar un formato que rompió moldes y cambió la forma de hacer periodismo televisivo.
Su locución le dio identidad a la señal. Informes, móviles, placas y coberturas especiales llevaban su sello. Supo adaptarse al vértigo informativo sin perder claridad, algo que no todos logran.
Cuando dejó el canal, su salida marcó el cierre de una etapa. Desde entonces, su carrera transitó un perfil mucho más bajo, con trabajos esporádicos y sin la exposición que lo había convertido en una figura reconocida.
El regreso que sacude al medio
En las últimas horas, su nombre volvió a instalarse con fuerza. Orellano regresa a la televisión de aire y lo hace en uno de los programas más vistos y comentados del espectáculo.
Se suma a LAM, el ciclo que conduce Ángel de Brito en América TV, donde estará a cargo de la locución, los informes y los segmentos comerciales. Un rol central dentro de la estructura del programa.
“Claudio Orellano regresará a la televisión, el histórico integrante de Crónica, a cargo de la locución, los informes y los PNT”, confirmó el propio de Brito. Y agregó: “Será la nueva voz del programa, tras la salida del gran Sebastián Costa”.
El anuncio generó sorpresa, expectativa y también polémica.

El costado que encendió las redes
En redes sociales, la noticia tuvo una lectura adicional. Muchos usuarios recordaron su marcado perfil político y no tardaron en señalar una contradicción que llamó la atención.
Orellano siempre fue identificado con el kirchnerismo. Sus publicaciones, declaraciones y posteos dejan poco margen para la duda. Basta recorrer su Instagram para encontrar mensajes, imágenes y gestos de apoyo explícito. El pasado 25 de febrero, por ejemplo, compartió una gráfica alusiva al nacimiento de Néstor Kirchner, lo que volvió a poner su postura en primer plano.
Lo que remarcan muchos en redes es el contraste: durante años, con gobiernos afines a su mirada ideológica, no logró acceder a un espacio de alto impacto. Ahora, en pleno gobierno de Javier Milei, consigue la oportunidad más grande de su carrera reciente.
Los comentarios se multiplicaron. “Años sin pantalla y justo ahora consigue el mejor trabajo”, “las ironías de la vida”, “el destino tiene sentido del humor”, fueron algunas de las frases que circularon con fuerza.
Una oportunidad gigante bajo la lupa
Más allá de las lecturas políticas, lo cierto es que LAM representa una vidriera enorme. Es uno de los programas más influyentes del espectáculo, con fuerte presencia en redes, alto nivel de repercusión y una dinámica intensa.

Para Orellano, este desembarco implica volver a jugar en primera después de mucho tiempo. Un desafío que exige adaptación, rapidez y cintura mediática.
Las expectativas son altas. La polémica ya está instalada. Y su voz, otra vez, vuelve a quedar en el centro de la escena.
Esta vez, con un condimento extra que promete seguir dando que hablar.
