Cristina del Valle: una actriz con sello propio

cristina del valle

Cristina del Valle es de esas figuras que el público recuerda con cariño. Su estilo fresco, su capacidad para el humor y su naturalidad en pantalla la convirtieron en una presencia entrañable de la televisión argentina. No necesitó escándalos ni polémicas para ganarse un lugar: lo hizo a fuerza de talento y oficio.

Nacida en Buenos Aires el 29 de marzo de 1942, se formó con maestros de prestigio como Lydia Lamaison. Desde temprano mostró inclinación por personajes que mezclaban ternura y simpatía, un rasgo que se transformó en su marca registrada.

Su popularidad llegó con la televisión. Fue parte de ciclos que marcaron época, como Diablito de barrio, donde interpretó a Alejandra junto a Juan Carlos Calabró, Lorena Paola y Marcos Zucker. Más tarde alcanzó su consagración definitiva en Matrimonios y algo más, especialmente en el sketch “El groncho y la dama” junto a Hugo Arana. Esa dupla se convirtió en un clásico del humor argentino, reflejando con gracia las diferencias sociales y culturales.

El cine también formó parte de su recorrido, aunque la televisión fue el medio que más la identificó con el público. Su ductilidad le permitió moverse entre personajes ingenuos, mujeres de carácter y roles secundarios que siempre dejaban huella.

cristian y levrino
Cristina del Valle y Claudio Levrino

En lo personal, su vida estuvo marcada por momentos difíciles. Estuvo casada con Claudio Levrino, actor muy querido que falleció en 1980 en un accidente doméstico. Ese golpe la afectó profundamente, pero encontró en su familia y en la profesión la fuerza para seguir adelante. Más tarde compartió su vida con Rubén Green, con quien estuvo casada hasta 2003.

A lo largo de los años, Cristina del Valle se mantuvo como una actriz respetada y querida por colegas. Su carrera atravesó las décadas del 70, 80 y 90, siempre con la misma impronta: hacer reír desde la naturalidad y la empatía.

Hoy, a sus 83 años, vive en Villa Urquiza, acompañada por sus perritas Ofelia y Rubí. Se mantiene activa, disfruta del teatro, el cine y la lectura, y conserva una energía que sorprende a quienes la visitan.

Hace once meses volvió a la pantalla en una entrevista en la Televisión Pública. Allí recordó sus comienzos y confesó: “Mi papá no quería que fuera actriz”. También evocó las palabras de Hugo Moser, quien le aseguró que sería una gran comediante, y habló de la novela Nino, que recorrió el mundo. Esa aparición mostró a una Cristina lúcida, entrañable y con la misma chispa que la convirtió en una figura inolvidable.

Su legado está en cada sketch, en cada frase y en cada sonrisa que provocó. Cristina del Valle sigue siendo parte de la historia grande de la televisión argentina, y su presente demuestra que la pasión por el arte no se apaga con los años.

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